viernes, 2 de agosto de 2013

Y allí estaba Abel, escuchando aquella radio destartalada, al oír su voz, se estremeció, sintió como si un frio helador, que parecía venir del mas allá, le recorriera cada parte de su cuerpo, era Rodrigo, aquella hermosa voz, le recordaba tantas cosas, de repente, como si de un rayo se tratase, rememoro la noche anterior, mientras se encontraba en su cama, se acordó de aquella conversación, que le hacía sentir como si renacieran mariposas en el estómago, aquella conversación de la querían despedirse el uno del otro, miraba la pantalla deseando que él estuviese ahí, que todo volviese a ser igual, al volver al presente, se dio cuenta que nunca volvería a ser igual, empezó a llorar, y decidió llamarme, me conto todo, y como de costumbre no pude hacer mucho por él, ¿Podrá Abel superarlo algún día?

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