jueves, 15 de agosto de 2013

Mairena, rosa de primavera, que en tu castillo inundas con flores hermosas, desde la última a la primera, con sus diversos olores, impuestos por sus flores, que como si un beso fuera, todo eso nos llena, de una inmensa alegría, que sentimos día a día; caen la estrellas sobre las flores más bellas, y la luz de la luna ilumina su aliento, que con la ayuda del viento, yo siento en mis adentros, como recuerdos sonoros, escuchados por el viento, que quedaron en el tiempo, para nunca más volver, perdidos en Mairena, la tierra, que los vio nacer, con su castillo y sus flores, y sus inmensos olores, perdidos están, y jamás volverán.

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