Esta vez recordó, aquellas tiernas palabras, repitiéndoselas una y otra vez, “Es guapo”, “Es guapo”, “Es guapo”… sin lograr a entender que podía haberle hecho cambiar tanto, su cabeza, no lograba comprender, el por qué de ese cambio tan repentino, tan drástico, como si un asesinato se tratara, empezó a pensar que el problema no era suyo, pues sabiendo la verdad, esa verdad que se supone infinita, “pequeño” seria su problema, ¿pues quien sería capaz de amar, a una bestia?
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