martes, 30 de julio de 2013

Hoy ha sido un gran día para mí, no tanto quizás para otros, tras este maravilloso día, cuando, como cada noche, volvía a casa en bus, recibí una llamada, de nuevo era Abel, su día a resultado desgarrador, tan desgarrador como si con unas uñas largas y afiladas, se clavasen poco a poco, rasgando hasta poder atravesar la espalda, dejando que la sangre, roja e hirviente, fuera derramándose sobre su cuerpo caliente. Me contó que mientras paseaba en la noche oscura, volvió a ver a Alejandro, aquel chico que tanto daño pudo hacerle un pasado, se hizo el fuerte y pareció no afectarle, pero de camino a casa, al sentarse en esa vieja y atolondrada parada de bus, sintió cierta nostalgia, recordó un mensaje que, estando sentado justo en el mismo lugar, recibió un mes atrás, un mensaje de Rodrigo, era un mensaje simple, pero que para él significó algo tan importante, como si se tratase de su primera vez, se le saltó una lagrima, llegó el bus, y abandono aquella parada. Después de colgar, me sobrecogió, un frio helador que al mismo tiempo llevaba calor consigo, ¿Por qué Abel seguiría pendientes de tales seres como Alejandro y Rodrigo? ¿Sera por qué podrá vivir en paz el día que al fin, consiga la verdadera amistad con ambos? O ¿Quizás quiera realmente olvidar a Alejandro y conseguir esa verdadera amistad leal y sincera con Rodrigo?

No hay comentarios:

Publicar un comentario