martes, 30 de julio de 2013

Un día iba por la calle, iba pensando que nada tenía sentido, con el cabreo, le di una patada a algo, al mirar, vi que se trataba de una chapa, me agache a recogerla, en ese momento me llevé una sorpresa al contemplar lo que allí había escrito, pues en ella estaba escrita la frase “No tengo fuerzas para rendirme” eso me hizo pensar, ¿significara algo? Días después de este hecho, me sucedió algo que jamás habría imaginado y que me llenó de felicidad. Por ello fue inevitable para mí relacionar ambos hechos, así que cuando veas el cielo más gris, no temas por que la experiencia me ha enseñado que tarde o temprano sale el sol

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