martes, 30 de julio de 2013

Un volcán entra erupción, y como si de ríos de sangre se tratara, de su interior empieza a brotar, lo más profundo del volcán, es curioso cómo, como el temblor insidioso molesta al volcán, hasta tal punto, que, sin quererlo, saque todo fuera, y sus lágrimas de sangre, como a mí me gusta llamarlas, mostraran el verdadero sentir del volcán, que no estará tranquilo hasta que su profundo corazón de ardiente lava, fuego llameante, y piedras obstaculizadoras, se calme por fin, Esperemos que sea de esos volcanes que apaciguan pronto su vibrar....

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