Llega la noche, y una suave luz de luna acaricia la tierra, se pasea por nuestras playas, bosques y jardines, esa luz que tantas veces nos ayudó en el camino, pero la noche es más profunda y penetrante que ayer, tanto, que parece querer empujar al mundo, empujarlo hacia el sol. La tierra tiembla, se molesta, y solo al llegar el alba, podrá sentir algo diferente, podrá ser, o no ser, ¿Podrá ese dulce despertar de rocío amansar al tortuoso temblar de la tierra?
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